La experiencia es un grado

A veces creemos que lo sabemos todo, que no hay nada que se nos pueda resistir, porque todos pensamos en algún momento de nuestra vida si fulanito puede hacerlo yo también o eso es muy fácil, yo también puedo hacerlo. Bueno pues hay cosas y cosas, y no me refiero a estar preparado y capacitado por haber hecho un carrera, evidentemente no todos somos capaces de operar un corazón, o de curar una enfermedad, no todos estamos preparados para pilotar un avión o manejar un coche de carreras. No todos podemos hacer todo, pero si intentarlo.

Hace poco compré una vivienda de segunda mano, una cas amplia y grande, con grandes ventanales que dan a un patio exterior maravilloso y enorme, la casa está situada a las afueras de la ciudad pero eso no me importa, yo tengo buena movilidad, además disfruto mucho andando por lo que eso no fue un impedimento a la hora de comprarla, mi marido estaba de acuerdo conmigo por lo que no hubo mucho que pensar.

La casa la vendían amueblada porque la familia que vivía en ella se mudaba al extranjero y no se poican llevar sus pertenencias lo cual me pareció genial porque estaba amueblada con muy gusto, quizás cambiar un par de cosas y las cortinas del salón que no me gustaban y ya, cambiando los colchones podríamos empezar a vivir desde ya.

Así que como no tuve que gastar mucho en la casa me propuse arregla el patio, busque por internet que podría hacer en él y encontré cesped solucion y compré un césped súper real y muy bonito. Pero la verdad es que no me apañaba bien, no sabía cómo y que colocar que cada rincón del patio para darle un aire acogedor y que te llamara a pasar tiempo en él, por lo que decidí llamar a una decoradora de exteriores que hizo maravillas en el patio, con muy poco presupuesto realizó una obra maravillosa, como ya teníamos el césped solo tuvimos que comprar algunos adornos, una mesa con unas sillas y unos maceteros enormes en los que colocar plantas de hoja perenne y muy verdes para dar un toque de color a esta maravilla de lugar, flanqueando la entrada colocó dos farolas ornamentales de forja y bajo ellas dos macetas del mismo material, una verdadera maravilla y por muy poco, y es que es bien cierto que la experiencia es un grado.

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